De mis raíces en San Cristóbal
a mi propósito de vida
Nací en la República Dominicana, y desde muy pequeña la vida me llevó por un camino que marcaría profundamente quién soy hoy.
A los 3 años llegué a manos de mis abuelos, en un campo de San Cristóbal, donde crecí rodeada de naturaleza, amor y sabiduría ancestral. Mientras mi madre trabajaba en la ciudad, ellos se encargaban de cuidarme y protegerme, convirtiéndose en mi refugio y en mis primeros maestros de vida.
Tiempo después, mi madre enfermó. Y días antes de partir, tomó una decisión que definiría mi destino: le pidió a mi abuela que cuidara de mí, que no permitiera que nadie me separara de sus brazos… ni siquiera mi propio padre. Fue un acto de amor profundo, de esos que trascienden la vida misma.
Cuando falleció, yo tenía apenas 5 años. Una pérdida inmensa, pero también el inicio de una conexión aún más fuerte con mi abuela, quien no solo me crió, sino que también me enseñó a ver la vida desde la raíz.
"En ese campo de San Cristóbal fue donde recibí el regalo más valioso de mi vida: el conocimiento de las plantas y los remedios naturales."
La sabiduría que
nadie enseña en la escuela
Mi abuela no iba a la farmacia por cada malestar… ella iba al patio. Para el estómago revuelto, hierbabuena. Para la fiebre, limón con miel. Para calmar los nervios, una taza de tilo al anochecer.
Crecí viendo cómo la naturaleza tenía respuestas, cómo sanaba el cuerpo y también el alma. Y esa sabiduría se quedó en mí para siempre.
"Mi abuela no iba a la farmacia por cada malestar… ella iba al patio."
Cuando regresar al campo
se convirtió en mi propósito
Con el tiempo, me trasladé a la ciudad para estudiar y construir mi futuro. Estudié Cine en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y me formé como técnica en Fotografía en INFOTEP. Descubrí el poder de las imágenes para contar historias, educar y transformar vidas.
Pero la vida me volvió a llevar a mis raíces. Cuando mi abuela enfermó y pasó varios meses en cama, ya yo era adulta. Había avanzado en mis estudios, estaba en la ciudad… pero decidí regresar al campo para cuidarla.
Durante ese tiempo, estuve a su lado con amor, acompañando los tratamientos de la medicina moderna indicados por los doctores, pero también aplicando muchos de los remedios naturales que ella misma me había enseñado desde niña… y sosteniéndola con algo igual de poderoso: la fe.
Ese momento fue un punto de inflexión en mi vida. No solo estaba cuidando a quien me había criado, también estaba honrando todo lo que ella sembró en mí.
"Ahí entendí que esto no era solo conocimiento… era mi propósito."
Unir dos mundos:
la naturaleza y el poder de la imagen
Hoy, uno mis dos mundos: la sabiduría natural y el poder de la imagen. A través de mi contenido, busco rescatar conocimientos que no deberían perderse, compartir remedios naturales accesibles y ayudar a miles de personas a reconectar con su salud, su bienestar y sus raíces.
"Sanar no siempre empieza en una farmacia… a veces empieza en casa, en la tierra, en lo que nuestras abuelas nos enseñaron."
Porque creo firmemente en eso. Y mientras tenga voz, seguiré compartiéndolo.